Tal y como había contado previamente, tengo el honor de haber sido galardonado con el 3er accésit de los Premios Fermín Caballero 2016.

Ayer fue el gran día. El premio se otorgaba en Barajas de Melo, lugar dónde nació el ilustre Fermín. Cuando llegamos el pueblo había un ambiente festivo sin igual con una charanga amenizaba la calle principal del pueblo. Y no, no era para nosotros. Las despedidas de soltero de Barajas, al parecer, son incomparables y ayer había una.

El acto se celebraba en un escenario muy coqueto situado en una pequeña plaza que hay en un lateral de la Iglesia, al lado de la biblioteca. Uno por uno fuimos recogiendo nuestros premios, y tal y como estaba previsto procedimos a una pequeña exposición de nuestros trabajos. La primera en hablar, la ganadora del primer premio.

– Ah, ¿pero ¿qué te traes el discurso escrito? Exclamé con una sonrisa.

– Cinco minutos de reloj, lo prometo. Como dijo “no sé quién” (no pude retener el pensador que lo dijo, ya que estaba alucinando con que también se había traído un atril). Es más difícil preparar cinco minutos que 40, esos sí se preparan en 5 minutos.- Me aseguró la ganadora.

premios fermin caballero

Yo era el último en hablar. La ubicación de mi silla impedía que me pudiese ver todo el mundo, por lo que pedí permiso a la presidencia de la mesa y me levanté para exponer. Comencé agradeciendo a las autoridades presentes la organización y el honor que significaba para mi estar recibiendo entre premio, un día del Carmen en el que, como gallego, tenía que recordar a mis vecinos mariñeiros.

Quise agradecer también a los habitantes del pueblo su presencia. La estampa desde el escenario era tan peculiar como preciosa. Las sillas llenas de abuelos que habían traído a sus nietos, todos escuchando atentamente.

Empecé diciéndoles que, para entender mi proyecto, primero hay que entenderme a mí y como la vida quiso que empezase a comprender la Sociología a través de las relaciones de los surfistas que yo veía en la playa. Les dije que, como Doctor en Sociología del Turismo, había escrito un ensayo sobre el surf y que podría hablar durante horas de cómo evoluciona el surf desde su nacimiento, hasta ser una industria tan potente que podría crear olas incluso en el centro de este pueblo.

Sin embargo, la principal conclusión que quería abordar esta tarde, no pretendía referirse ni a la sociología del surf, ni a las cuestiones más técnicas, sino que leyendo sobre la vida del autor que da nombre a estos premios, Fermín Caballero, me había dado cuenta que el Romanticismo literario y la cultura surf van muy de la mano, ya que ambos dan mucha importancia a los sentimientos, a la naturaleza y a todo lo que nos rodea; una relación mística une a literatos y surfistas; la búsqueda de la libertad auténtica.

No sólo quería referirme a la búsqueda de libertad en la cultura surf, que tan distante les podría parecer a los vecinos de Barajas de Melo, sino que quise referirme también al romanticismo del viaje más importante de cada uno de los presentes hemos emprendido: la vida misma.  Un camino en la que por desgracia cada vez abundan más mentes destructivas que creativas, y que en vez de quejarnos constantemente del prójimo, cada uno deberíamos reflexionar sobre como nos comportamos con los que viajan con nosotros. En un ataque proselitista me atreví a recomendar a la audiencia que intentase buscar la libertad de manera colectiva a través del bien común, con pequeños gestos que mejoren la vida de nuestros convecinos.

Quise ser sarcástico con los más altos cargos presentes en el acto y maticé que mi intención no era la de adoctrinar, que para ello ya estaban los políticos. A través del paralelismo de la vida como un viaje, traté de hacerles ver a los presentes que tal y como yo entiendo la sociología, no debemos centrarnos solamente en grandes análisis y discursos teoréticos, sino que la sociología debe ser aplicada y práctica, ya que en mi concepción de esta ciencia, la misión última que debe tener un sociólogo es la de crear conocimiento para que avance la sociedad, ya sea estudiando turismo de surf o agricultura rural del corazón de la alcarria conquense. Toda realidad social es digna de ser estudiada, comprendida y eventualmente mejorada.

Cuando llegó el momento de cerrar mi intervención, eché en falta la virtud de la memoria y el papel en el que debería haber anotado las palabras que quería haber dicho:

Carpe diem, quam minimun credula postero.

Al no retener esta pequeña frase, opté por reiterar mi agradecimiento, ya que hacía unas horas estaba adentrándome en lo que para mí era la Mancha profunda, y que, gracias al cariño de su gente, Barajas de Melo es ya un poquito un nuevo hogar de adopción.

Cuando acabamos con los premios, se presentaba el nuevo disco de Ángel Corpa, cantautor y habitante de Barajas quien musicalizó bellos poemas de Cervantes, Victor Jara, Miguel Hernández y algunos otros. Para terminar interpretando, tras petición popular, la canción más mítica de su repertorio. Un broche de oro que suponían el cierre de una noche mágica, más digna de un dulce sueño, que de una noche de verano que acabó por convertirse en uno de los días más hermosos de mi vida.

Dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana
Y no es posible que así pueda haber
Gobierno que gobierne nada
Dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta
que todos aquí llevamos
la violencia a flor de piel

Pero yo sólo he visto gente muy obediente
hasta en la cama
Gente que tan sólo pide
vivir su vida, sin más mentiras y en paz

Diego Santos

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