Mi inquietud académica y social sobre los tiburones empezó cuando investigaba sobre el comportamiento de los surfistas cuando eligen destinos para sus surfaris.

En mi viaje soñado, me mí me gustaría surfear en bañador, que la estancia fuese barata, que no haya mucha gente en el agua y algo de fiesta por si me apetece tomarme unas cervezas cuando el mar esté plato. Si además hay una cultura que me llame la atención el destino es perfecto. Ah, se me olvidaba, también me gusta que, en medida de lo posible, esté a salvo de “bichitos”. Y claro, aunque en algunos lugares hay cocodrilos o el pez ese que come los huevecillos, el que más miedo me da es el tiburón.

Vale, soy un acojonado, pero en mi investigación me planteaba si todos los surfistas son igual de cagados que yo. Y se me ocurrió profundizar en la incidencia de los tiburones a la hora de elegir un destino de surf. No tengo el porcentaje en la cabeza, pero el resultado era que la mayoría de surfistas son mucho más valientes que yo.

La variable ataque de tiburón no tenía incidencia en mi estudio sobre destinos de surf y estaba prácticamente al mismo nivel que “importancia de vuelo directo desde España”.

Sin embargo, tal día como hoy de hace dos años, estaba yo en la piscina con unos amigos cuando

– ¿Has visto lo del ataque de tiburón al surfista?

– No, ni idea. ¿Cuándo?

Joder, parece que fue ahora. Hay un video. Mira, mira.

Como soy un poco cabezón, me pregunté si este ataque a Mick Fanning durante la final del JBay 2015 podría hacer que la amenaza de sufrir un ataque se hiciese “más real” entre los surfistas y que se volviesen “más cobardes” a la hora de viajar.

Esta vez, replanteé la hipótesis y me centré en preguntar si los surfistas dejarían de viajar a Sudáfrica por “miedo” a un ataque de tiburón. La investigación fructificó con este nuevo enfoque y dediqué todo un capítulo a la importancia de la presencia de tiburones para los destinos de surf, centrándome principalmente en Sudáfrica, aunque también rescaté ejemplos de Australia, Estados Unidos o Islas Reunión.

Precisamente este último destino tenía una situación muy complicada, muchos ataques mortales, pero escasa repercusión internacional hasta que, tras la muerte de Krapo, Jeremy Flores y Kelly Slater explotaron este año en redes sociales.

Un tema muy candente, sobre el que tengo una férrea posición y sobre la que tuve la oportunidad de escribir y hablar en diferentes foros:

Blog. Radio y Madrid Surf Film Festival.

Que nadie te engañe. No tiene nada que ver el ataque a Mick Fanning con lo que pasa en las Islas Reunión. No es lo mismo que te ataque un gran blanco en su hábitat que factores externos produzcan una plaga de tiburones.

Hoy aprovechando el aniversario de este ataque mediático, me gustaría que la anécdota nos sirviese para reflexionar sobre la realidad más dolorosa, como la delgada línea que separa el ambientalismo consecuente del fanatismo ambiental. Personalmente creo que  en ocasiones perdemos perspectiva, nos deshumanizamos y no somos capaces de sentir como propio el drama de las familias y amigos que pierden a sus seres queridos haciendo surf en las playas que surfearon tranquilamente toda su vida.

Desde aquí deseo una pronta solución al grave problema de los tiburones en Reunión.

Para cerrar, una canción bastante antigua, que estaba de moda la primera vez que estuve de intercambio en Francia hace más de 15 años, pero que lamentablemente sigue estando de actualidad.

Diego Santos

Recuerda que si te interesa el tema, puedes colaborar con el Blog comprando el librito por 3€. O venir al próximo Surf Music & Friends dónde habrá una mesa redonda sobre este tema tan controvertido.

 

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