La dependencia energética y el abastecimiento de la misma han sido tradicionalmente un problema importante. Desde la revolución industrial, fue muy importante el desarrollo de redes de transporte que fuesen capaz de transportar carbón, más tarde, evidenciamos muchísimos problemas en la distribución territorial del paso de oleoductos y gaseoductos.

Gracias a las energías renovables se abrió un nuevo paradigma energético, que llenó de molinillos el paisaje de muchos territorios. Seguimos avanzando en materia energética y tras la adquisición de Solarcity por parte de Tesla hemos visto que son proyectos complementarios y con el ejemplo (todavía micro) de Ta’u han alcanzado un verdadero hito y todo apunta que cambiarán el rumbo de muchos lugares, que gracias a su independencia energética, podrán aumentar su calidad de vida, disponiendo de una nueva forma de entender sus hábitos y costumbres diarios, lo que supondrá inevitablemente cambios tanto sociales como urbanos, y por supuesto, desarrollo turístico.

Diego Santos

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