Conocí a Jonan en el Madrid Surf Film Festival de este año, en el que tuve el placer de colaborar en el diseño del apartado cultural. Al principio habíamos pensado en encajarlo en el coloquio sobre «literatura surf» con José Ramón de la Mar (Fanzine Uhane) y Blanca Escrigas (Allá en los mares).

Jonan durante el MSFF19

Finalmente, por la temática de su libro, pensamos que podría ser más interesante un coloquio con Axi Muniain (el Big Wave Rider) y así lo publicamos en el programa. Por circunstancias del directo, este coloquio se convirtió en dos improvisados monólogos, en los que el público podía interactuar para hacer preguntas.

Jonan se presentó de manera muy humilde, sin mencionar todos los aspectos de su extensa trayectoria profesional que lo erigen como el autor perfecto para introducirnos en la importancia que tiene el socorrismo para surfistas. Y es que tal y como Jonan afirmó, su libro tiene el objetivo fundamental de ser una herramienta que sirva para salvar personas. Se focalizó en el surf, no sólo por su amor a la tabla, sino por identificar que sería muy útil para los surfistas tratar de minimizar los riesgos a los que se exponen cuando entran al agua.

Si nos centramos en su libro, es una delicia para los sentidos. Cuidado hasta el último detalle. Gramaje del papel, diseño, colaboradores y sobretodo contenidos. Mientras lo leía me repetía a mi mismo que tengo que hacerme un curso de primeros auxilios, y si es uno de salvamento acuático mejor. Es una verdadera lástima que siendo monitor certificado por la federación galega, no tenga ni la más remota idea de aplicar un protocolo de emergencia básico. Si es cierto que existe un bloque teórico sobre seguridad en dichos cursos, pero si en casi toda la docencia es importante la práctica, en algo que se basa en saber hacer, debería ser obligatorio.

Creo que toda persona que vaya con asiduidad al agua debería leerse este libro, no sólo porque nos dé pistas sobre el mejor protocolo de actuación en diferentes circunstancias, que seguramente llegado el momento no sepamos aplicar, sino porque a través de relatos de surfers de prestigio internacional, nos recuerda que no somos nadie en un entorno natural en el que pueden suceder mil cosas que pongan en riesgo nuestra vida o la de otros que nos acompañan.

Mientras leía como grandes surfers habían pasado miedo real, me teletransportaba a alguno de los momento en que sentí «cierta angustia» estando en el agua. De manera simultánea, no podía sacar de mi mente los cada vez más numerosos titulares de los periódicos, cubriendo tragedias relacionadas con surfistas y bañistas.

Posiblemente las administraciones deberían hacer mucho más para la prevención de accidentes, pero no debemos escudarnos en eso. Si en algún momento tenemos la mala suerte de vivir una experiencia trágica en el mar, sea de quien sea la culpa, agradeceremos tener unos mínimos conocimientos sobre protocolos de rescate si no tenemos a personas como Jonan cerca.

Al leer este relato sobre la tragedia del buceador que murió en Sanxenxo de esta semana, me sentí realmente triste. Pensar que podría estar cerca y no podría ayudar en nada me provocó una profunda fustración. Pensé que esa sensación de impotencia podría sentirla más gente, por lo dejé de pronasticar y busqué tiempo para sentarme, presentaros a Jonan y a su libro (que terminé de leer la semana pasada) del que me consta que todavía tiene algunos ejemplares disponibles de la segunda edición en su página web www.socorrismoparasurfistas.com

Creo que es de ley agradecerle a él, y a todos los socorristas, su labor velando por nuestras frágiles vidas, anteponiéndolas innumerables veces a las suyas. A todos los héroes anónimos. GRACIAS.

Diego Santos

One thought

  1. Que tal Diego!
    Algo lei en tu cuenta de Instagram y desde luego que me parece un magnifico y muy necesario trabajo. Desde luego que voy a comprarmelo.
    Sobre los diferentes asuntos que comentas, en ocasiones cuando suelo visitar ciertas playas (frecuentamos bastante la zona de As Furnas) en las que a veces no hay nadie en el agua, me asalta ese incomodo pensamiento que provoca la incomoda pregunta…¿y si me pasa algo?, esto le he comentado con mi mujer y ella siempre me dice lo mismo, «yo poco podria hacer». No es facil sacar a alguien del agua, sobre todo en ciertas condiciones. A mi tambien me gustaria tener conocimientos amplios y ojala no tener nunca que ponerlos en practica. Las nociones basicas que se pueden aprender en un cursillo se olvidan rapido. En todo caso te dire algo, una de las primeras cosas que tratamos de enseñar a nuestro hijo (ahora ya esta crecidito, con 30 tacos…jeje) fue que aprendiese a nadar, frecuento cursos y con los años pillo buen fondo. Supongo que a otros padres (espero no ofender a nadie con mis palabras) les interesa mas que su hijo sea una maquina con el balon en los pies, no se, viviendo en un entorno de costa creo que la natación deberia ser asignatura en el colegio.
    Sobre el desgraciado suceso en el que fallecio Manuel, recuerdo leer en La Voz de Galicia ese texto, ¿lo escribistes tu? Cuando lei la noticia me entro mucha rabia por las circunstancias en que sucedio.
    Pues nada Diego, yo tambien tengo el blog algo abandonado la verdad, pero bueno, de vez en cuando esta bien una entradita. Lo dicho, un abrazo y hasta la proxima!

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