🌊 SociologiCREA
SociologiCREA propone una lectura complementaria de cada capítulo de MAREAS VIVAS. A partir de experiencias cotidianas, este espacio ofrece conceptos y herramientas de la sociología para comprender mejor la realidad y tender puentes con otras disciplinas del conocimiento. El objetivo no es ofrecer respuestas cerradas, sino invitar a mirar el mundo desde una perspectiva crítica, reflexiva e interdisciplinar.
Capítulo 1. La importancia del contexto
Introducción
Seguramente conoces a alguien que vivía a un paso del mar y nunca llegó a surfear, y a alguien de tierra adentro que terminó siendo un surfista excelente. ¿Por qué ocurre esto, si la oportunidad parecía la misma para todos? Este capítulo invita a cuestionar, con cariño y sin juzgar a nadie, una de las ideas más extendidas sobre el éxito y las aficiones, la creencia cómoda de que todo depende únicamente de la voluntad individual. Lo que viene a continuación es algo más denso que el relato que acabas de leer, pero te da herramientas concretas, con nombre y autor, para entender por qué el acceso a una afición nunca es tan neutral como parece.
A través de una experiencia autobiográfica, el relato muestra cómo factores aparentemente cotidianos —la familia, los recursos económicos, el grupo de iguales, la movilidad, la oferta deportiva o incluso la imagen pública del surf— condicionan las posibilidades reales de acceder a una práctica cultural.
Conceptos abordados
Los tres primeros proceden de un mismo marco teórico, la teoría de los capitales de Pierre Bourdieu, aplicada aquí a un mismo caso.
| Concepto | Definición | ¿Dónde aparece en el capítulo? |
|---|---|---|
| Capital económico | Recursos materiales que facilitan o limitan el acceso a determinadas experiencias y prácticas. | El coste del neopreno, la tabla o los desplazamientos dificultaba iniciarse en el surf. |
| Capital cultural | Conocimientos, habilidades y referencias que influyen en cómo las personas interpretan y participan en la vida social. | En el entorno familiar, el surf no formaba parte de las actividades conocidas o habituales. |
| Capital social | Conjunto de relaciones personales que proporcionan información, apoyo y oportunidades. | No contar con familiares o amistades surfistas hacía mucho más difícil comenzar. |
| Contexto social | Conjunto de condiciones familiares, económicas, culturales y territoriales que influyen en las oportunidades de las personas. | El surf estaba geográficamente cerca, pero socialmente muy lejos. |
| Consumo simbólico | Uso de productos o marcas para expresar identidad, pertenencia o aspiraciones sociales. | Vestir ropa de surf antes incluso de practicar este deporte. |
| Socialización | Proceso mediante el cual aprendemos valores, normas y formas de entender el mundo a través de la familia, la escuela o el grupo de iguales. | La imagen del surf se construye mediante amistades, medios de comunicación y marcas. |
Origen y evolución de los conceptos
Los tres capitales (Bourdieu) — La semilla está en Los herederos (Bourdieu y Passeron, 1964), donde se explica el desigual éxito escolar más allá del mérito individual. Bourdieu nombra explícitamente el «capital social» en La distinción (1979) y lo desarrolla en «Le capital social. Notes provisoires» (1980). La síntesis de los tres capitales llega en el ensayo alemán de 1983, traducido al inglés en 1986 como The Forms of Capital, dentro del Handbook of Theory and Research for the Sociology of Education (ed. J. G. Richardson) — la versión que hoy se cita internacionalmente.
Consumo simbólico — El origen está en Thorstein Veblen, quien en Teoría de la clase ociosa (1899) acuña el «consumo conspicuo». Setenta años después, Jean Baudrillard retoma explícitamente a Veblen y lo reformula en clave semiótica en su trilogía temprana, El sistema de los objetos (1968), La sociedad de consumo (1970) y Crítica de la economía política del signo (1972), el objeto deja de valer por su uso y pasa a valer como signo dentro de un código social.
(Esta lectura conecta directamente con Sociología del Consumo, materia que el autor imparte en el campus de Vigo.)
Socialización (primaria) — Antes de que existiera el término, Durkheim ya estudiaba la educación como transmisión de normas colectivas, y George Herbert Mead explicaba cómo el «yo» se forma en interacción con los demás. Peter Berger y Thomas Luckmann integran ambas tradiciones en La construcción social de la realidad (1966), formalizando la distinción entre socialización primaria y secundaria.
(Contexto social no lleva ficha de origen propia, es terminología compartida por toda la disciplina.)
Del relato al análisis
Durante muchos años pensé que no había surfeado simplemente porque no había tenido la oportunidad. Con el tiempo comprendí que aquella «oportunidad» no era fruto del azar, sino de una combinación de circunstancias familiares, económicas, culturales y territoriales que condicionaban mucho más de lo que entonces era capaz de percibir.
Aunque el protagonista vive cerca del mar, la práctica del surf resulta difícilmente accesible debido a la combinación de varios factores, el elevado coste económico del material, la inexistencia de escuelas de surf en aquella época, la dependencia del transporte familiar, la falta de personas de referencia y una imagen social del surf asociada a determinados estilos de vida.
La narración también muestra que, en ocasiones, el consumo precede a la práctica. Antes de aprender a surfear, muchos jóvenes ya incorporaban símbolos estéticos vinculados al surf como una forma de expresar afinidad con una cultura que todavía no podían experimentar plenamente.
El capítulo invita a cuestionar una idea muy presente en nuestras sociedades, la meritocracia entendida como la creencia de que el esfuerzo individual explica, por sí solo, nuestros logros. Antes de poder esforzarse, una persona necesita conocer que esa posibilidad existe, disponer de los recursos mínimos para acceder a ella y contar con un contexto que facilite el primer paso.
Más allá de la Sociología
Este mismo capítulo puede leerse en cadena, no como una lista de miradas sueltas, sino como una misma pregunta que atraviesa varias disciplinas, ¿quién tiene acceso real a algo que, en apariencia, está al alcance de todos?
Empieza por el objeto. El neopreno, la tabla, la camiseta no son solo herramientas, son también signos, su diseño comunica pertenencia a un grupo antes incluso de que quien los viste haya entrado al agua — ahí empieza a hablar el Diseño. Ese mismo objeto, para existir en el mercado, necesita una estrategia detrás, Sinsemilla, frente a las marcas internacionales, construye valor sin competir en presupuesto, apostando por la proximidad y la narrativa de pertenencia — el terreno propio de la Publicidad y las Relaciones Públicas. Y esa narrativa no se sostiene sola, circula a través de vídeos, revistas e imágenes que construyen una versión aspiracional del surf mucho antes de que exista la práctica — ahí interviene la Comunicación Audiovisual, que estudia precisamente cómo se fabrican esas imágenes deseables.
Pero el capítulo no se queda en el símbolo, también documenta una barrera real. Vivir cerca del mar no garantiza poder surfear si faltan recursos, formación o referentes, una desigualdad de acceso a la práctica deportiva que interesa directamente a las Ciencias del Deporte y la Salud, y que tiene su espejo exacto en el aula, el alumnado llega a la Educación con oportunidades muy distintas según el contexto del que parte, mucho antes de que empiece cualquier evaluación de mérito. Y el propio mar, al final, no es solo escenario, es territorio con significados repartidos de forma desigual entre quien puede usarlo y quien solo puede mirarlo, una pregunta que pertenece también a la gestión ambiental del litoral, el ámbito de la Ingeniería Forestal.
Lo que conecta a todas estas miradas no es el surf en sí, sino una misma estructura que se repite bajo formas distintas, el acceso desigual a algo que, visto de lejos, parece estar al alcance de cualquiera.
📚 Para seguir profundizando
- Bourdieu, P. y Passeron, J-C. (1964). Los herederos: los estudiantes y la cultura.
- Bourdieu, P. (1986). «The Forms of Capital». En J. Richardson (Ed.), Handbook of Theory and Research for the Sociology of Education (pp. 241-258). Greenwood.
- Veblen, T. (1899). Teoría de la clase ociosa.
- Baudrillard, J. (1968). El sistema de los objetos. / (1970). La sociedad de consumo.
- Berger, P. y Luckmann, T. (1966). La construcción social de la realidad.
🤔 Para pensar
¿Elegimos realmente nuestras aficiones? Piensa en tres actividades que practiques o hayas practicado y reflexiona. ¿Quién te las descubrió? ¿Podrías haberlas practicado en otra familia o barrio? ¿Qué coste suponía empezar? ¿Conocías a alguien que ya las practicara?
Actividad
Escribe un breve texto respondiendo a lo siguiente. ¿Hasta qué punto nuestras aficiones son una elección personal y hasta qué punto están condicionadas por el contexto social en el que hemos crecido? No busques una respuesta correcta, usa los conceptos para interpretar tu propia experiencia.
Capítulo 2. Alma de pardillo
Introducción
Casi todos guardamos algún recuerdo del patio del colegio, de esas normas que nadie escribió pero que todos conocíamos mejor que el propio reglamento del centro. ¿Quién pone de verdad las reglas en un grupo de adolescentes? Y cuando una lengua se enseña en el aula, ¿es la misma lengua que de verdad se vive en la calle y en casa? Lo que sigue es más teórico que el relato anterior, pero merece la pena pararse en ello, te da un vocabulario preciso para nombrar dinámicas de grupo y de aula que probablemente ya habías vivido sin saber cómo llamarlas.
Conceptos abordados
| Concepto | Definición | ¿Dónde aparece en el capítulo? |
|---|---|---|
| Control social informal | Mecanismos no institucionalizados —burla, exclusión, jerarquía tácita— mediante los cuales un grupo regula la conducta de sus miembros sin recurrir a normas escritas. | Las canchas del barrio, donde «los mayores curtían», funcionaban como escuela paralela de estatus y supervivencia social. |
| Diglosia | Convivencia desigual de dos variedades de una misma lengua, donde una ocupa los espacios de prestigio y otra los informales. | El contraste entre el «galego académico, biográfico, poco social» de las clases y el «galego vivo» de la familia y el rural. |
Origen y evolución de los conceptos
Control social — El sociólogo estadounidense Edward A. Ross fue el primero en emplear el término de forma sistemática en Social Control: A Survey of the Foundations of Order (1901), donde defendía que el orden social no depende solo de la ley, sino de la costumbre, la opinión pública y los códigos no escritos de cada grupo. La distinción posterior entre control social formal (regulado por normas) e informal (sostenido por la propia dinámica del grupo) se desarrolla a partir de esa obra fundacional a lo largo del siglo XX.
Diglosia — El lingüista Charles A. Ferguson acuñó el término en su artículo «Diglossia» (1959, revista Word), aplicado a comunidades donde dos variedades de una misma lengua ocupan funciones sociales distintas (una alta o prestigiosa, otra baja o cotidiana) — que es exactamente el caso del galego académico frente al familiar que describe el capítulo. En 1967, el sociolingüista Joshua Fishman extendió el concepto para cubrir también situaciones con dos lenguas distintas, no solo variedades de una misma lengua.
Del relato al análisis
Antes de que el acoso escolar tuviese nombre público, ya operaba bajo una «ley no escrita del patio». Las canchas de baloncesto del barrio funcionaban como escuela paralela de estatus, con reglas tácitas que la institución educativa ni veía ni regulaba, un control social que no necesita reglamento para ser eficaz, solo constancia y consecuencias sociales reales para quien lo incumple.
El mismo capítulo ofrece un segundo ángulo, la lengua que se enseña en el aula puede coexistir, sin tocarse apenas, con la lengua que de verdad se vive en casa. Una institución puede enseñar gramática correctamente y, aun así, vaciar la lengua de la vida social que le da sentido.
Más allá de la Sociología
Este capítulo puede leerse también como una pregunta sobre dónde ocurre de verdad el aprendizaje, ¿en el aula, o en todo lo que rodea al aula?
El patio y la cancha del barrio son, en la práctica, un aula paralela — un espacio de socialización no reglada donde se aprenden jerarquías, códigos y formas de estar que ninguna asignatura enseña, y que interesa de cerca a la Educación, especialmente a quienes estudian el llamado currículum oculto. Esa misma tensión reaparece con la lengua, enseñar galego correctamente en el aula y, al mismo tiempo, no lograr que suene como el galego que se habla en casa, es un problema que compete directamente a la didáctica de la lengua, otra vez la Educación, pero también a la Comunicación, que estudia cómo una lengua se mantiene viva —o se apaga— según los medios y espacios donde circula.
Lo que conecta ambas miradas es que ninguna de las dos formas reales de aprendizaje —la del patio, la de la lengua viva— pasa por un examen. Y sin embargo, son las que de verdad moldean a quien las atraviesa.
📚 Para seguir profundizando
- Ross, E. A. (1901). Social Control: A Survey of the Foundations of Order. Macmillan.
- Ferguson, C. A. (1959). «Diglossia». Word, 15, 325-340.
- Fishman, J. A. (1967). «Bilingualism with and without Diglossia». Journal of Social Issues, 23, 29-38.
🤔 Para pensar
¿Qué diferencia hay entre una norma que está en el reglamento y una que solo existe porque todos la cumplen sin que nadie la escriba? ¿Puede una lengua enseñarse «bien» técnicamente y, aun así, perder lo que la hace viva?
Actividad
Describe un espacio de tu infancia (un patio, una cancha, una plaza) que tuviera sus propias reglas no escritas. ¿Quién las imponía? ¿Qué pasaba si no las cumplías?
Capítulo 3. Nunca máis
Introducción
Es fácil sentir que decidimos nuestro propio camino educativo, pero si lo piensas con calma, ¿cuánto de esa decisión fue realmente tuya? ¿Elegimos de verdad nuestra formación, o la elige en buena parte el entorno del que venimos? Y cuando una catástrofe golpea un territorio, ¿por qué algunas quedan grabadas para siempre en la memoria colectiva y otras, igual de graves, se olvidan enseguida? Las páginas que siguen son más académicas que la historia que acabas de leer, pero ayudan a entender por qué ciertas decisiones, personales y colectivas, casi nunca se toman en igualdad de condiciones.
Conceptos abordados
| Concepto | Definición | ¿Dónde aparece en el capítulo? |
|---|---|---|
| Reproducción social y capital familiar | Las trayectorias educativas no dependen solo del mérito individual, sino del capital de la familia, que orienta —a veces decide— el camino formativo de los hijos. | La matrícula en Madrid, en una universidad privada religiosa, fue una decisión del padre, no del protagonista. |
| Memoria colectiva | Los recuerdos de un grupo no son la suma de recuerdos individuales, sino construcciones sociales sostenidas por marcos compartidos —familia, territorio, generación. | El Nunca Máis como respuesta ciudadana compartida, no como suma de indignaciones aisladas. |
| Sociedad del riesgo | Los peligros producidos por la tecnología y la industrialización moderna son distintos de los riesgos naturales premodernos, no respetan fronteras y generan una sensación de amenaza compartida. | El vertido del Prestige como riesgo tecnológico que golpea toda la costa gallega, más allá de quién lo causó o de dónde encalló el petrolero. |
Origen y evolución de los conceptos
Reproducción social — Bourdieu y Passeron desarrollan esta idea, hermana de la de los capitales, en La reproducción (1970), mostrando cómo el sistema educativo, lejos de ser neutral, tiende a perpetuar las desigualdades de origen bajo la apariencia de mérito académico.
Memoria colectiva — El sociólogo francés Maurice Halbwachs, discípulo de Durkheim, introduce el concepto en Los marcos sociales de la memoria (1925), y lo desarrolla en La memoria colectiva (obra publicada póstumamente en 1950), recordamos siempre desde un marco social —la familia, la generación, el territorio— que hace posible, y a la vez condiciona, lo que se recuerda y lo que se olvida.
Sociedad del riesgo — El sociólogo alemán Ulrich Beck acuña el concepto en La sociedad del riesgo (1986, traducida al inglés como Risk Society en 1992), para explicar que los peligros de las sociedades industriales avanzadas —contaminación, accidentes tecnológicos, catástrofes ambientales— ya no golpean de forma aislada y localizada como los riesgos naturales premodernos, sino que se distribuyen de forma desigual, cruzan fronteras administrativas y generan una nueva conciencia colectiva de amenaza compartida.
Del relato al análisis
La decisión de estudiar en Madrid, con residencia vinculada a la Guardia Civil, no fue del protagonista, fue de su padre, funcionario que proyectaba en el hijo la aspiración a la estabilidad que él mismo había buscado. Es un ejemplo directo de cómo la trayectoria educativa individual está condicionada por el capital familiar, no solo por el mérito o la vocación personal.
El mismo capítulo ofrece un segundo ángulo, el hundimiento del Prestige y el movimiento Nunca Máis no se recuerdan igual en todos los territorios de España, precisamente porque la memoria colectiva necesita un marco compartido —la costa, la pérdida económica, la sensación de abandono institucional— para fijarse con esa intensidad en un lugar y no en otro.
El propio vertido, además, ejemplifica de manual lo que Beck llama sociedad del riesgo, no es un peligro natural como un temporal o un terremoto, es un riesgo fabricado por la actividad industrial moderna (el transporte masivo de petróleo), que no distingue entre quien se beneficia del transporte y quien sufre sus consecuencias en la costa.
Más allá de la Sociología
Este capítulo puede leerse también desde una pregunta incómoda, cuando algo se rompe —una trayectoria educativa impuesta, un ecosistema marino— ¿quién decide cómo se gestiona la reparación?
El debate sobre alejar el petrolero mar adentro o concentrar el impacto en la costa fue, ante todo, una decisión de gestión pública bajo presión, con consecuencias muy desiguales según el territorio, exactamente el tipo de decisión que la sociedad del riesgo de Beck sitúa en el centro de la política contemporánea, cómo gestionar peligros que la propia tecnología ha creado. Y la respuesta ciudadana del Nunca Máis, frente a esa gestión, es también un caso de estudio sobre gobernanza y participación social ante una crisis ambiental, terreno que comparten el Grado en Dirección y Gestión Pública, donde se estudia precisamente la gestión de crisis y la toma de decisiones bajo presión, y la Ingeniería Forestal, que estudia la gestión técnica del litoral y los ecosistemas costeros.
Lo que conecta ambos planos del capítulo —la decisión paterna sobre la carrera, la gestión política del vertido— es que en los dos casos alguien más, no el protagonista ni la ciudadanía directamente afectada, tomó primero la decisión que después habría que vivir y, en el caso del Nunca Máis, también reparar colectivamente.
📚 Para seguir profundizando
- Bourdieu, P. y Passeron, J-C. (1970). La reproducción.
- Halbwachs, M. (1925). Los marcos sociales de la memoria.
- Halbwachs, M. (1950). La memoria colectiva.
- Beck, U. (1986). La sociedad del riesgo.
🤔 Para pensar
¿Hasta qué punto elegimos de verdad nuestra formación, y hasta qué punto la elige el entorno del que venimos? ¿Por qué ciertos acontecimientos se convierten en memoria colectiva de un territorio y otros, igual de graves, se olvidan?
Actividad
Piensa en una decisión importante de tu vida (dónde estudiar, dónde vivir) que en realidad tomó, en parte, otra persona por ti. ¿Cómo lo viviste entonces? ¿Cómo lo ves ahora?
Capítulo 4. El verano de 2003
Introducción
Todos hemos tenido ese momento en que un texto, una imagen o una película nos cambia algo por dentro sin que sepamos explicar bien por qué. ¿Puede un solo texto bien escrito revelar de golpe que existe toda una forma de mirar el mundo que ni sabíamos que existía? Y cuando viajamos a otra cultura, ¿qué parte de lo que vemos entendemos de verdad, y qué parte solo observamos sin llegar a comprender? Lo que viene ahora exige un poco más de atención que el relato anterior, pero a cambio da conceptos muy útiles para entender esas conexiones repentinas con una idea o una imagen, y para viajar con una mirada más entrenada.
Conceptos abordados
| Concepto | Definición | ¿Dónde aparece en el capítulo? |
|---|---|---|
| Socialización anticipatoria | Proceso por el cual una persona empieza a adoptar los valores y la perspectiva de un grupo al que todavía no pertenece formalmente, orientando su futuro hacia él. | El artículo sobre el 11-S escrito por un sociólogo «se quedó dentro» mucho antes de saber que estudiaría Sociología. |
| Relativismo cultural | Una práctica o creencia solo puede entenderse correctamente desde dentro de su propio contexto cultural, no juzgada con los criterios del observador externo. | La «santísima trinidad» en la pared de Salerno —Cristo, Corleone, Maradona— solo cobra sentido dentro de la relación entre el sur de Italia y el poder. |
| Etnocentrismo | La práctica, casi inevitable, de juzgar otra cultura según los patrones y referencias de la cultura propia, lo que produce incomprensión cuando no se corrige conscientemente. | El riesgo de mirar la ventana de Salerno como una simple curiosidad decorativa, en vez de como una clave de lectura sobre clase y territorio. |
Origen y evolución de los conceptos
Socialización anticipatoria — El germen empírico está en The American Soldier (1949), el estudio de Samuel Stouffer sobre el ejército estadounidense, que observó que los soldados rasos que ya adoptaban actitudes de oficial ascendían antes. Robert K. Merton conceptualiza y bautiza el fenómeno ese mismo año en Teoría y estructura sociales (1949), integrándolo en su teoría de los grupos de referencia.
Relativismo cultural y etnocentrismo — El antropólogo Franz Boas sienta las bases del relativismo cultural a comienzos del siglo XX, como reacción contra las jerarquías evolucionistas de culturas «superiores» e «inferiores». Su discípula Ruth Benedict lo populariza en Patterns of Culture (1934), mostrando cómo una misma conducta puede tener significados radicalmente distintos según el sistema cultural que la enmarca. El etnocentrismo es el término espejo, y el más antiguo de uso corriente en sociología, la tendencia natural a medir cualquier cultura ajena con la vara de la propia; cierto grado es inevitable para sentirse vinculado a un sistema cultural, pero sin corregirlo conscientemente genera incomprensión y, en ocasiones, conflicto.
Del relato al análisis
El artículo sobre el 11-S «se quedó dentro» mucho antes de que el protagonista supiese que iba a estudiar Sociología; ya estaba, sin saberlo, empezando a mirar como sociólogo. A veces no elegimos una vocación de forma consciente, sino que un texto o una imagen se instalan antes de que sepamos ponerles nombre.
El viaje a Salerno añade una segunda capa, la imagen de Cristo, Corleone y Maradona compartiendo una misma pared resulta indescifrable con una mirada externa; solo cobra sentido cuando se entiende la relación histórica entre el sur de Italia, el poder y la redención simbólica que esas tres figuras representan para quien las venera. Mirada desde fuera, sin ese ejercicio de relativismo, la escena corre el riesgo de leerse en clave etnocéntrica, como simple curiosidad folclórica de un sur pobre y supersticioso, en vez de como el denso código cultural que realmente es.
Más allá de la Sociología
Este capítulo puede leerse también como una pregunta sobre el poder de fabricar significado, ¿qué hace que una imagen o un texto «se queden dentro» de alguien, mientras otros mil pasan sin dejar huella?
El propio germen del capítulo es un ejemplo de ello, un texto periodístico con enfoque analítico logra transmitir, en pocos párrafos, una disciplina entera a un lector que no la conocía, un ejercicio de comunicación eficaz que interesa directamente a la Comunicación. La imagen de la pared de Salerno, por su parte, condensa en un solo objeto visual toda una identidad de clase y territorio, exactamente el tipo de síntesis que estudia la Comunicación Audiovisual cuando analiza cómo una imagen puede narrar más que un texto largo.
Lo que conecta ambos hilos del capítulo es la misma idea, el significado profundo de un texto o una imagen casi nunca está en su superficie, sino en el código cultural con el que se descifra, y aprender ese código —sin los atajos fáciles del etnocentrismo— es, en el fondo, aprender a mirar el mundo con otros ojos.
📚 Para seguir profundizando
- Merton, R. K. (1949). Social Theory and Social Structure. Free Press.
- Benedict, R. (1934). Patterns of Culture.
🤔 Para pensar
¿Recuerdas algún texto, película o imagen que «se quedase dentro» mucho antes de que entendieses por qué?
Actividad
Elige una imagen o escena de otra cultura que en su momento no entendieras del todo. Investiga su contexto y escribe qué cambia en tu interpretación al conocerlo.
Capítulo 5. A Lanzada Surf Club
Introducción
Si alguna vez te mudaste de un lugar pequeño a una gran ciudad, o al revés, seguramente reconoces esa mezcla extraña de sentirte, a la vez, más libre y más solo. ¿Por qué una ciudad pequeña puede resultar más fácil de habitar emocionalmente que una gran metrópoli, aunque esta última ofrezca más de todo? Y cuando algo nos desborda, ¿por qué tantas veces recurrimos al cuerpo, a movernos, para intentar poner en orden la cabeza? El apartado que sigue es más denso que el relato, pero ofrece un vocabulario preciso, con más de un siglo de sociología urbana detrás, para entender por qué ciertos lugares nos cansan y otros nos calman.
Conceptos abordados
| Concepto | Definición | ¿Dónde aparece en el capítulo? |
|---|---|---|
| Anonimato y actitud blasé | Ante el exceso de estímulos de la gran ciudad, sus habitantes desarrollan una reserva emocional protectora, una indiferencia calculada que permite convivir con el anonimato constante. | El contraste entre Pontevedra, recorrible en veinte minutos, y Madrid, donde cuadrar un plan exige coordinar con desconocidos que nunca volverás a ver. |
Origen y evolución del concepto
El sociólogo alemán Georg Simmel introduce esta idea en su célebre ensayo Las grandes urbes y la vida del espíritu (1903), donde describe cómo el exceso de estímulos nerviosos de la metrópoli moderna obliga a sus habitantes a desarrollar una actitud «blasé» —una reserva emocional casi defensiva— frente al bombardeo constante de personas y situaciones nuevas. Es uno de los textos fundacionales de la sociología urbana. Décadas más tarde, Louis Wirth, de la Escuela de Chicago, retoma explícitamente a Simmel —junto con Tönnies y Durkheim— en su ensayo El urbanismo como forma de vida (1938), y lo sistematiza en una teoría completa, cuanto mayor, más denso y más diverso es un núcleo urbano, más impersonal, superficial y transitorio se vuelve el vínculo entre quienes lo habitan.
Del relato al análisis
El contraste entre Pontevedra —»el te timbro y bajas»— y Madrid —donde cuadrar un plan exige coordinar líneas de metro con desconocidos— no es solo una diferencia de tamaño, es una diferencia en la gestión emocional que cada ciudad exige de quien la habita. Wirth lo explicaría por el propio tamaño, densidad y diversidad de Madrid frente a Pontevedra, condiciones que bastan para producir ese vínculo social más frío, aunque nadie a título individual lo busque. Frente a ese desborde, el cuerpo —correr, en este caso— se convierte en la herramienta más simple y más eficaz de recuperar el control cuando todo lo demás abruma.
Más allá de la Sociología
Este capítulo puede leerse también desde una pregunta muy concreta, cuando la mente se satura, ¿por qué el cuerpo es a menudo la salida más rápida?
El hábito de correr para «ordenar la cabeza» no es una anécdota personal, es un mecanismo bien documentado de regulación emocional a través del ejercicio físico, un terreno que se trabaja en profundidad en el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD), cómo la actividad física regula el estrés y la ansiedad mucho antes de que la mente consiga hacerlo por sí sola.
Lo interesante es que este hilo —el cuerpo como herramienta de regulación emocional— no termina aquí, reaparecerá con más fuerza un par de capítulos más adelante, cuando el esfuerzo físico deje de ser solo refugio individual y se convierta en herencia compartida entre generaciones.
📚 Para seguir profundizando
- Simmel, G. (1903). Las grandes urbes y la vida del espíritu.
- Wirth, L. (1938). El urbanismo como forma de vida.
🤔 Para pensar
¿Qué «actitud blasé» propia has desarrollado tú para convivir con algo que te desborda?
Actividad
Describe un lugar pequeño y uno grande en los que hayas vivido. ¿Qué gestión emocional distinta te exigió cada uno?
Capítulo 6. De menos a más
Introducción
Piensa en alguna afición tuya que, sin que te dieras mucha cuenta, terminó siendo parte de quién eres. ¿En qué momento exacto deja una afición de ser un simple pasatiempo y se convierte en identidad, con sus propios códigos y jerarquías? Y cuando alguien «hereda» una manera de entender el esfuerzo sin que nadie se la explicase con palabras, ¿de dónde viene realmente esa herencia? Lo que viene a continuación tiene más densidad teórica que el capítulo anterior, pero merece la pena detenerse en ella, conecta tres ideas, el autocontrol, el deporte reglado y el ideario olímpico, que explican buena parte de por qué entrenamos como entrenamos.
Conceptos abordados
| Concepto | Definición | ¿Dónde aparece en el capítulo? |
|---|---|---|
| Subcultura deportiva / lifestyle sport | Ciertos deportes minoritarios generan comunidades con estilo de vida propio, códigos de pertenencia y jerarquías informales que van más allá de la práctica técnica. | «Para mí, que venía completamente nuevo a esta subcultura, era increíble que me prestasen revistas o DVD»; la furgoneta de Gerardo como espacio de transmisión de historias y códigos. |
| Habitus deportivo transmitido | Disposiciones corporales y actitudes hacia el esfuerzo que se transmiten socialmente, a menudo entre generaciones, hasta sentirse «naturales» en quien las porta. | El paralelismo entre Gerardo, atleta entrenado por el mismo entrenador que el padre del protagonista, y el propio padre. |
| Proceso civilizatorio | Las sociedades modernas desarrollan, con el tiempo, un autocontrol cada vez mayor sobre el cuerpo y las emociones, sustituyendo la impulsividad por la disciplina y la regulación. | La escuela de Gerardo, con metodología y normas, frente al «autodidactismo que reinaba en la playa» antes de que existieran escuelas de surf regladas. |
| Deportivización | Un pasatiempo informal se transforma históricamente en deporte reglado, con metodología, entrenadores y normas explícitas de enseñanza. | La propia decisión de Gerardo de fundar una escuela de surf con método, en una época en la que el surf todavía se aprendía solo, mirando a otros. |
| Olimpismo | Ideario que entiende el deporte como vehículo de superación personal y educación del carácter, valorando el proceso y el esfuerzo por encima del resultado o la medalla. | La «lógica del entrenamiento en la que casi nada llega pronto y casi nada se regala» que comparten Gerardo y el padre del protagonista, dos atletas de fondo. |
Origen y evolución de los conceptos
Subcultura deportiva — El concepto de subcultura juvenil con estilo propio se desarrolla en los estudios culturales británicos, especialmente en Subculture: The Meaning of Style (Dick Hebdige, 1979). Décadas después, la socióloga del deporte Belinda Wheaton adapta y matiza esa tradición para deportes como el surf o el skate en Understanding Lifestyle Sports (2004), acuñando el término «lifestyle sport» para comunidades más fluidas y menos ligadas a una sola clase social que las subculturas clásicas descritas por Hebdige.
Habitus — El concepto original es de Bourdieu (desarrollado a lo largo de toda su obra, especialmente en El sentido práctico, 1980), y aquí se aplica de forma específica a la transmisión corporal de una ética del esfuerzo entre generaciones.
Proceso civilizatorio — El sociólogo Norbert Elias lo desarrolla en El proceso de la civilización (1939), mostrando cómo, desde la Edad Media, Europa fue sustituyendo la impulsividad y la falta de códigos de conducta por un autocontrol cada vez mayor sobre el cuerpo, la violencia y las emociones, tres procesos que el sociólogo Chris Shilling resume como socialización, racionalización e individuación.
Deportivización — Norbert Elias, junto con Eric Dunning, aplica esa misma lógica al ocio en Quest for Excitement (1986), la sportización, el proceso histórico por el que juegos y pasatiempos informales se transforman en deportes modernos, con reglas escritas, federaciones y metodología de enseñanza, canalizando de forma controlada una excitación que antes se vivía sin ninguna regla.
Olimpismo — Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos (1896), articula esta filosofía en sus escritos de finales del siglo XIX, el valor educativo del deporte reside en el esfuerzo y la superación personal, no en la victoria, resumido en el lema que él mismo popularizó, citius, altius, fortius —más rápido, más alto, más fuerte—, entendido como proceso permanente y no como marca ya alcanzada.
Del relato al análisis
«Para mí, que venía completamente nuevo a esta subcultura, era increíble que me prestasen revistas o DVD de las pocas pelis que rulaban por entonces». Una afición se convierte en subcultura cuando deja de medirse solo por la destreza y empieza a transmitir, además, historias, jerarquías y un sentido de pertenencia compartido.
El paralelismo entre Gerardo —atleta de 1500m, entrenado por el mismo entrenador que el padre del protagonista— y el propio padre muestra algo distinto, esa cultura del esfuerzo, lejos de inventarse de cero, casi siempre se hereda de alguien que ya la practicaba antes que nosotros.
La propia escuela de Gerardo es, en miniatura, ese proceso civilizatorio y esa deportivización aplicados al surf, pasar de aprender en solitario, en la playa, sin método, a una escuela con metodología y progresión, es sustituir el autodidactismo impulsivo por la disciplina reglada que describe Elias. Y esa «lógica del entrenamiento en la que casi nada llega pronto y casi nada se regala» que comparten Gerardo y el padre es olimpismo aplicado en estado puro, importa más el proceso de superación que la marca a la que ese proceso conduce.
Más allá de la Sociología
Este capítulo puede leerse también desde una pregunta directa, ¿qué hace que un grupo de aficionados se convierta en algo más parecido a una comunidad con identidad propia, y qué hace que un pasatiempo informal se convierta en disciplina reglada?
El concepto de lifestyle sport es hoy objeto de estudio directo dentro del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD), precisamente porque el surf, el skate o la escalada generan formas de comunidad, transmisión de conocimiento y jerarquía que no encajan en los modelos clásicos del deporte federado y competitivo. Y el propio proceso de deportivización que vive el surf en este capítulo, de juego libre a escuela con método, es materia de estudio central en esa misma área, tanto como el ideario olímpico del esfuerzo que Gerardo y el padre del protagonista encarnan sin necesidad de nombrarlo.
Este es el hilo que ya se apuntaba en el capítulo 1 (el estatus por la ropa) y en el 5 (el cuerpo como regulador emocional), aquí ambos convergen y se convierten en algo más amplio, una comunidad con códigos propios que se transmite, como el habitus de Gerardo, de una persona a otra.
📚 Para seguir profundizando
- Hebdige, D. (1979). Subculture: The Meaning of Style.
- Wheaton, B. (Ed.) (2004). Understanding Lifestyle Sports: Consumption, Identity and Difference. Routledge.
- Elias, N. (1939). El proceso de la civilización.
- Elias, N. y Dunning, E. (1986). Quest for Excitement.
- Coubertin, P. de (1896). Escritos sobre el olimpismo.
🤔 Para pensar
¿De quién heredaste tú tu propia «cultura del esfuerzo», y cómo te diste cuenta?
Actividad
Piensa en una afición tuya que tenga códigos propios (vocabulario, objetos, jerarquías). Descríbelos como si se los explicaras a alguien que nunca ha oído hablar de ella.
Capítulo 7. La ley no escrita del surf
Introducción
Seguro que alguna vez has sentido ese subidón colectivo, en un concierto, un partido o una fiesta, en el que de pronto desconocidos se abrazan como si se conociesen de toda la vida. ¿Por qué ocurre eso? Y cuando algo se nos escapa de las manos, ¿por qué recurrimos a gestos que sabemos irracionales, aun sabiendo que no van a cambiar nada? Las líneas que siguen son más analíticas que el relato, pero dan un lenguaje preciso para nombrar esa mezcla de emoción colectiva y ritual personal que probablemente también reconoces en tu propia vida.
Conceptos abordados
| Concepto | Definición | ¿Dónde aparece en el capítulo? |
|---|---|---|
| Efervescencia colectiva | Estado de exaltación emocional compartida que surge cuando un grupo se congrega en torno a un mismo símbolo, disolviendo temporalmente la distancia entre individuos. | La noche del Dépor-Milan, amigos del Madrid celebran como si esos colores les perteneciesen. |
| Pensamiento mágico ante la incertidumbre | La magia aparece justo donde el control racional se agota; el ritual gestiona la ansiedad allí donde la técnica ya no puede intervenir. | El padre saca la camiseta de atleta y la coloca sobre el televisor en los partidos decisivos. |
Origen y evolución de los conceptos
Efervescencia colectiva — Émile Durkheim desarrolla el concepto en Las formas elementales de la vida religiosa (1912), a partir de su estudio del totemismo aborigen australiano, para explicar cómo un grupo genera experiencias de exaltación compartida en torno a símbolos sagrados.
Pensamiento mágico — Bronisław Malinowski documenta el fenómeno en su trabajo de campo con los isleños Trobriand, publicado inicialmente en Los argonautas del Pacífico occidental (1922), observó que la magia aparecía en la pesca de altamar, peligrosa e incierta, pero no en la pesca tranquila de laguna, donde bastaba la técnica. Desarrolló la idea en el ensayo «Magia, ciencia y religión», recopilado póstumamente en 1948.
Del relato al análisis
La noche del Dépor-Milan es un caso de manual, amigos del Madrid que nunca habían sentido esos colores como propios celebran como si les perteneciesen. Toda sociedad busca formas de sentirse, aunque sea por una noche, una sola cosa.
El ritual del padre —sacar la camiseta y colocarla sobre el televisor— no puede influir en el resultado, pero gestiona su ansiedad. Toda persona, ante lo que no puede controlar, tiende a inventar algún gesto que le devuelva una sensación de agencia, aunque sepa que no la tiene.
Más allá de la Sociología
Este capítulo puede leerse también desde una pregunta muy actual, ¿dónde ocurre de verdad la efervescencia colectiva hoy, en el estadio o en la pantalla?
La efervescencia de esa noche no ocurre en el campo, ocurre en un salón en Madrid, ante una pantalla, pero la emoción que describe es la misma que estudia la sociología del deporte cuando analiza el hinchismo, cómo un club se convierte en vehículo de pertenencia territorial y familiar para quien nunca ha pisado su estadio. Ese vínculo entre deporte, identidad y afecto compartido es objeto de estudio directo del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD).
Lo que conecta la efervescencia del fútbol con el ritual de la camiseta es la misma necesidad humana, disuelta en algo más grande cuando podemos, y controlada mediante gestos simbólicos cuando no podemos controlar nada más.
📚 Para seguir profundizando
- Durkheim, É. (1912). Las formas elementales de la vida religiosa.
- Malinowski, B. (1948). Magic, Science and Religion and Other Essays.
🤔 Para pensar
¿Sentirías la misma efervescencia si hubieses visto el partido solo, sin el ritual de la camiseta?
Actividad
Recuerda un momento de efervescencia colectiva que hayas vivido (deportivo, musical, festivo). ¿Qué lo desencadenó y cómo se disolvió después?
Capítulo 8. Aprender a mirar
Introducción
Seguro que recuerdas alguna película que de niño te aburrió y que, vista de adulto, te dejó pensando días enteros. ¿Se puede aprender a «ver» cine igual que se aprende una técnica deportiva? Y cuando una figura popular es idolatrada por unos y despreciada por otros, ¿qué nos dice eso sobre quién la idolatra, más que sobre la propia figura? Lo que sigue exige algo más de esfuerzo que el capítulo narrativo, pero da herramientas para leer con otros ojos a cualquier ídolo popular, del deporte, la música o el cine, la próxima vez que te encuentres con uno.
Conceptos abordados
| Concepto | Definición | ¿Dónde aparece en el capítulo? |
|---|---|---|
| Capital cultural incorporado | A diferencia del capital económico, este se adquiere lentamente, a través de la exposición prolongada, hasta convertirse en disposición casi natural. | El cineclub improvisado en la residencia, El Padrino visto «casi del tirón», van formando un criterio cinéfilo propio. |
| Ídolo popular y representación de clase | Ciertas figuras públicas condensan una identidad de clase o territorio, ser idolatradas por «los de abajo» revela más sobre la estructura social que sobre el talento individual. | El documental sobre Maradona revela que en Campania no hacía falta ser del Nápoles para ser de Maradona. |
| Alta cultura y cultura popular | Distinción clásica entre las pautas culturales que distinguen a la élite de una sociedad y las que están ampliamente extendidas entre la población, sin que una sea sociológicamente superior a la otra. | Maradona como ídolo de la cultura popular napolitana, frente al prestigio que tradicionalmente reservamos a «las cosas más delicadas de la vida». |
Origen y evolución de los conceptos
Capital cultural incorporado — Es una de las tres formas del capital cultural que distingue Bourdieu en Los tres estados del capital cultural (1979), junto al objetivado (los bienes culturales, como libros o discos) y el institucionalizado (los títulos), el incorporado es el que se hace cuerpo, un «ojo» o un «oído» entrenado que ya no se percibe como aprendido, sino como gusto natural.
Representación mediática de la identidad de clase — Los estudios culturales británicos, con Stuart Hall a la cabeza (Representation: Cultural Representations and Signifying Practices, 1997), analizan cómo los medios no solo muestran figuras públicas, sino que construyen activamente el significado social que esas figuras representan para distintos públicos.
Alta cultura y cultura popular — Distinción clásica de la sociología de la cultura, desarrollada entre otros por Herbert Gans en Popular Culture and High Culture (1974). La palabra «cultura» comparte raíz con «cultivar», de ahí que reservemos convencionalmente el adjetivo «culto» para la literatura clásica, la música académica o la pintura, mientras llamamos «popular» a lo que está ampliamente extendido entre la población, una jerarquía de valor que la sociología no da por buena sin más, se limita a describirla y a preguntarse de dónde viene.
Del relato al análisis
El cineclub improvisado en la residencia, con El Padrino visto «casi del tirón», muestra que aprender a mirar no es un talento innato, es una exposición acumulada que termina convirtiéndose en criterio propio.
El documental sobre Maradona añade otra capa, revela que no era solo fútbol, era «orgullo, reparación y desquite para gente que no solía sentirse en el centro de nada». Una figura idolatrada casi nunca se entiende del todo si no se entiende primero a quién representa y por qué. Maradona pertenece de lleno a la cultura popular, no a la alta cultura, y sin embargo mueve una identificación colectiva que pocas óperas o pinturas académicas logran igualar, lo que ya dice algo sobre esa jerarquía de valor que solemos dar por descontada.
Más allá de la Sociología
Este capítulo puede leerse también desde una pregunta sobre la fabricación de mitos, ¿quién decide qué versión de un ídolo llega hasta nosotros, y quién decide qué cultura merece llamarse «culta»?
El documental biográfico como género que reconstruye no solo una biografía, sino una identidad colectiva de clase y territorio a través de la figura de un deportista, es materia central del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD), especialmente en el análisis de cómo un ídolo del deporte puede representar cosas radicalmente distintas según quién lo mire.
Este hilo —aprender a interpretar imágenes, aprender a leer lo que una figura representa para otros— continúa en el capítulo siguiente, cuando la pantalla vuelve a aparecer como el lugar donde de verdad ocurre el contacto entre culturas distintas.
📚 Para seguir profundizando
- Bourdieu, P. (1979). «Les trois états du capital culturel». Actes de la recherche en sciences sociales, 30, 3-6.
- Hall, S. (Ed.) (1997). Representation: Cultural Representations and Signifying Practices.
- Gans, H. (1974). Popular Culture and High Culture.
🤔 Para pensar
¿Qué ídolo popular conoces cuyo significado cambie completamente según quién lo mire?
Actividad
Elige una película o documental que te haya marcado. ¿Qué aprendiste a «ver» gracias a él que antes no sabías mirar?
Capítulo 9. Aprender a mirar el mar
Introducción
Piensa en alguna vez que una actividad compartida, un deporte, un juego, un viaje, te acercó a alguien con quien, de entrada, no tenías nada en común. ¿Puede ese mismo mecanismo, a mayor escala, acercar a comunidades enteras que llevan generaciones enfrentadas? Y cuando viajamos a un lugar nuevo, ¿qué es lo que nos convierte en turistas, o en algo bien distinto? El apartado que sigue es más académico que el relato, pero conecta con debates muy actuales sobre convivencia, y sobre qué significa viajar de verdad, no solo visitar un lugar.
Conceptos abordados
| Concepto | Definición | ¿Dónde aparece en el capítulo? |
|---|---|---|
| Contacto intergrupal | El contacto directo y sostenido entre miembros de grupos enfrentados, en condiciones de estatus igualitario y objetivos comunes, puede reducir el prejuicio mutuo. | La escuela de surf de Irlanda del Norte, en Step Into Liquid, donde católicos y protestantes conviven en el agua pese a la división sectaria del entorno. |
| Autenticidad escenificada (turista frente a viajero) | Distinción entre quien consume una cultura de forma superficial y prediseñada, y quien se integra y participa en sus códigos reales. | La escena de Bali en In God’s Hands, donde los surfistas no se comportan como turistas, sino que conviven, se adaptan y se relacionan con el entorno. |
Origen y evolución de los conceptos
Contacto intergrupal — El psicólogo social Gordon Allport formula la hipótesis en The Nature of Prejudice (1954), el contacto entre grupos rivales, si se da en condiciones de estatus igualitario y cooperación, tiende a reducir el prejuicio mutuo. Más de quinientos estudios posteriores han confirmado el efecto en contextos muy diversos, desde conflictos étnicos hasta el deporte de base.
Autenticidad escenificada — El sociólogo Dean MacCannell desarrolla el concepto en The Tourist: A New Theory of the Leisure Class (1976), distinguiendo entre experiencias turísticas prediseñadas para el visitante y la experiencia de quien se integra en la vida real de un lugar.
Del relato al análisis
La escuela de surf de hermanos católicos y protestantes que aparece en Step Into Liquid muestra algo que la teoría social lleva décadas documentando, una actividad compartida, practicada en igualdad de condiciones, puede tender puentes donde la historia y el territorio solo habían construido muros. El mar, en ese fragmento, no es un decorado, es el espacio de contacto.
La escena de Bali en In God’s Hands añade un matiz distinto. Lo que distingue a aquellos surfistas del turista clásico no es el lugar que visitan, sino la manera en que se relacionan con él, no como espectadores de un paraíso empaquetado, sino como quienes se adaptan a sus códigos y su gente.
Más allá de la Sociología
Este capítulo puede leerse también desde una pregunta muy actual, ¿el deporte compartido puede ser una herramienta real de convivencia, o es solo una imagen bonita en un documental?
El caso irlandés no es una anécdota aislada, es objeto de estudio en programas reales de intervención comunitaria a través del deporte, un terreno que interesa directamente a la innovación social, una de las líneas propias de Campus CREA, cuando busca formas de tender puentes entre comunidades divididas más allá de la vía puramente institucional.
Este hilo conecta hacia atrás con el capítulo 7, donde el deporte compartido en familia también generaba pertenencia, y hacia delante con el capítulo 10, donde la playa vuelve a aparecer como un espacio social con sus propias reglas de convivencia.
📚 Para seguir profundizando
- Allport, G. W. (1954). The Nature of Prejudice. Addison-Wesley.
- MacCannell, D. (1976). The Tourist: A New Theory of the Leisure Class.
🤔 Para pensar
¿Conoces otro caso en el que una actividad compartida haya acercado a dos comunidades enfrentadas?
Actividad
Piensa en una ocasión en la que una actividad compartida (deportiva, cultural, escolar) te haya acercado a alguien con quien, de entrada, tenías poco en común. ¿Qué hizo posible ese acercamiento?
Capítulo 10. Barrañán
Introducción
Si alguna vez llegaste nuevo a un grupo con sus propias reglas no escritas, un vestuario, un barrio, una oficina, ya sabes lo incómodo que puede resultar aprenderlas sobre la marcha. ¿Qué convierte un tramo de mar libre y gratuito en un espacio regido por jerarquías tan estrictas como las de cualquier institución? Y cuando un recurso es escaso y todos lo quieren, ¿qué mecanismos surgen para repartirlo sin que exista ninguna autoridad formal? Lo que viene a continuación es más teórico que el relato, pero da herramientas para pensar cualquier recurso compartido que conozcas, desde una ola hasta un bien público, con una mirada bastante más afinada.
Conceptos abordados
| Concepto | Definición | ¿Dónde aparece en el capítulo? |
|---|---|---|
| Territorialidad y gestión informal de recursos comunes | Cuando un recurso natural es limitado y de acceso libre, los grupos que lo usan desarrollan códigos no escritos para evitar el conflicto permanente, sin ninguna autoridad que los imponga. | El código de quién tiene preferencia en la ola, las pintadas de «Only Locals», Barrañán descrito como «una pequeña sociedad». |
Origen y evolución del concepto
El biólogo y ecólogo Garrett Hardin populariza el problema en su célebre artículo «The Tragedy of the Commons» (revista Science, 1968), cuando un recurso compartido no tiene un propietario claro, cada usuario tiene incentivos para sobreexplotarlo, salvo que el grupo desarrolle normas propias de autogestión. Investigaciones posteriores, especialmente las de la politóloga Elinor Ostrom (Premio Nobel de Economía 2009, Governing the Commons, 1990), demostraron que muchas comunidades sí logran gestionar recursos comunes de forma sostenible mediante reglas informales, exactamente el tipo de código que describe el capítulo.
Del relato al análisis
El código de quién tiene preferencia en la ola, las pintadas de «Only Locals» y el propio Barrañán descrito como «una pequeña sociedad» muestran que un espacio natural compartido y escaso casi nunca queda sin regular, aunque no exista ninguna ley escrita. Aprender a «estar» en ese espacio es tan importante como aprender la técnica.
Más allá de la Sociología
Este capítulo puede leerse también desde una pregunta que va mucho más allá del surf, ¿cómo se reparte cualquier recurso natural limitado cuando nadie es su dueño legal?
La gestión de recursos naturales compartidos y los conflictos territoriales que genera su reparto informal son objeto central de la Ingeniería Forestal y de la gestión ambiental, y también del Grado en Dirección y Gestión Pública, que estudia precisamente cómo los territorios gestionan de forma sostenible sus recursos compartidos.
Este hilo —quién gestiona un recurso natural escaso y cómo— conecta directamente con el capítulo 3 y el Prestige, ambos hablan, en el fondo, de la misma pregunta aplicada a escalas muy distintas, desde la playa de un pueblo hasta la costa de un país entero.
📚 Para seguir profundizando
- Hardin, G. (1968). «The Tragedy of the Commons». Science, 162(3859), 1243-1248.
- Ostrom, E. (1990). Governing the Commons. Cambridge University Press.
🤔 Para pensar
¿Qué otro recurso compartido conoces que se regule solo, sin ley escrita, por códigos informales entre quienes lo usan?
Actividad
Piensa en un recurso o espacio compartido de tu entorno (un parque, un aparcamiento, una sala común). ¿Qué normas no escritas existen para gestionarlo?
Cierre de Parte 1 — Tres hilos que atraviesan los diez capítulos
Introducción
Si has llegado hasta aquí después de leer los diez capítulos, es un buen momento para tomarte un respiro y ganar algo de perspectiva. Cada capítulo se ha leído hasta ahora como una unidad cerrada, con su propio concepto, su propia escena y su propia pregunta. Pero la sociología rara vez se detiene ahí. Buena parte del oficio consiste en dar un paso atrás, alejarse del capítulo suelto, y preguntarse qué patrones se repiten cuando miramos el conjunto, patrones que ni el propio protagonista, ni un lector que solo hubiese leído un capítulo aislado, podría haber visto.
Es el mismo movimiento que hace quien investiga en ciencias sociales cuando, tras analizar por separado varias entrevistas o varios casos, empieza a compararlos entre sí, no para repetir lo que ya sabía de cada uno por separado, sino para descubrir qué los conecta sin que nadie lo hubiese planeado así de antemano.
Antes de leer los tres hilos que siguen, quizá merezca la pena hacer el ejercicio a la inversa, ¿qué patrón crees tú que atraviesa los diez capítulos, antes de que te diga cuáles he encontrado yo? Este cierre es, de largo, la parte más densa de todo el documento, pero también la más reveladora, es donde el esfuerzo de leer diez capítulos con calma empieza por fin a dar todos sus frutos de golpe.
Estos conceptos no pertenecen a un solo capítulo, aparecen por primera vez de forma aislada y solo cobran su sentido completo al mirar la Parte 1 en conjunto.
Hilo 1 — El cuerpo y el esfuerzo como herencia intergeneracional
En qué consiste — hay disposiciones corporales y actitudes ante el esfuerzo que no se aprenden en un curso, se heredan de quien nos rodea, casi sin darnos cuenta, hasta sentirse propias.
El padre atleta, Gerardo (entrenado por el mismo entrenador que el padre) y el propio protagonista corriendo en Madrid para «ordenar la cabeza» no son tres historias sueltas, son la misma disposición corporal heredándose de generación en generación. El esfuerzo físico aparece una y otra vez como lenguaje familiar de gestión emocional.
Aparece en — cap. 5, 6, 7.
Para pensar — ¿qué disposición corporal o actitud ante el esfuerzo heredaste tú sin que nadie te la explicase nunca con palabras?
Hilo 2 — Una identidad periférica que se reafirma en la distancia
En qué consiste — a veces una identidad territorial no se debilita cuando nos alejamos de casa, se vuelve más consciente, precisamente porque hay que reconstruirla activamente desde fuera.
La morriña atlántica, la reacción al saber del Prestige estando lejos, la efervescencia del Dépor-Milan vivida fuera de A Coruña, la identidad gallega del protagonista no se debilita por la distancia, se reafirma precisamente porque hay que reconstruirla activamente desde fuera.
Aparece en — cap. 3, 5, 7.
Para pensar — ¿te has sentido alguna vez más «de un lugar» estando lejos de él que estando dentro?
Hilo 3 — El aprendizaje informal como educación paralela
En qué consiste — no todo lo que de verdad nos forma ocurre en un aula evaluada, existe también un currículum paralelo, no reglado, que a menudo pesa más que el oficial.
El patio y las canchas del barrio, la furgoneta de Gerardo como aula rodante, el cineclub improvisado de la residencia, lo que de verdad forma al protagonista rara vez ocurre en un aula reglada. Esto es lo que Samuel Bowles y Herbert Gintis llamaron currículum oculto en Schooling in Capitalist America (1976), el conjunto de aprendizajes no declarados —disciplina, jerarquía, saber estar— que la educación transmite sin nombrarlos nunca en un temario.
Aparece en — cap. 2, 6, 8.
Para pensar — ¿qué aprendiste de verdad fuera de un aula, y quién te lo enseñó sin proponérselo?
Marco de cierre — La identidad como proceso, no como fijación
En qué consiste — estos tres hilos no son tres casualidades temáticas independientes, responden a una misma lógica de fondo, entender la identidad no como algo que se construye una vez y para siempre, sino como algo que se rehace de forma continua.
El sociólogo Zygmunt Bauman resume así el cambio en cómo entendemos la identidad en la sociedad contemporánea, si el problema moderno era construir una identidad y mantenerla sólida y estable, el problema posmoderno es, ante todo, cómo evitar fijarla y mantener disponibles todas las posibilidades (Identity, 2004). El protagonista de esta Parte 1 no construye una identidad única y cerrada, la rehace una y otra vez, entre Pontevedra y Madrid, entre el atletismo heredado y el surf descubierto, entre el aula reglada y el patio informal. Los tres hilos anteriores son tres formas distintas en las que esa misma identidad, siempre en obras, se va sosteniendo sin necesidad de fijarse del todo.
Para pensar — de las distintas versiones de ti mismo que has sido según el contexto (con tu familia, con tus amigos, en los estudios o el trabajo), ¿sientes que alguna es «la de verdad», o ninguna lo es más que las demás?
📚 Para seguir profundizando
- Bowles, S. y Gintis, H. (1976). Schooling in Capitalist America.
- Bauman, Z. (2004). Identity: Conversations with Benedetto Vecchi.
Fin de SociologiCREA — Parte 1.
