Hace un par de noches no podía dormir y buscando otra película (que espero ver pronto) me encontré con Surfwise.

Tras leer la sinopsis de la película, googlelee el nombre de Dorian “Doc” Paskowitz (ya me sonaba de alguna revista o blog) y tras ver que The Inertia lo incluía en su Top5 de personalidades más influyentes en la cultura surf, comprendí que pese a las horas de estudios sobre surf, todavía tengo miles de carencias, cosa que me hace profundamente feliz.

No podía dejar pasar la oportunidad de aprender a través de esta película documental en la que Doc nos narra en primera persona su vida.

Me encanta la naturalidad con el que se abordan tabúes, como el sexo. Doc nos habla de liberación sexual en los estados unidos de los 50, sin complejos cuenta que gracias a un matrimonio previo frustrado por no ser buen amante hicieron comprender la importancia del sexo dentro del amor.

Un cambio vital, que lo hizo plantearse muchas cosas en la vida. Encontró refugio en el surf y en una investigación con mucho trabajo de campo para mejorar sus artes amatorias. En medio de el muestreo conoció a su mujer, con la que mientras viajaba en su caravana buscando olas, iba teniendo hijos. Si, siete hijos en un surftrip vital que nunca tenía fin. Si, esa caravana era la casa de la familia y Dorian nunca dejó de intentar mejorar en la cama, por lo que hacer el amor mientras su prole “dormía” era el pan de cada día.

Sus hijos no tenían educación reglada, pero en el que cada día aprendían sobre la naturaleza, ecología, medicina, valores y estética. Paskowitz sólo quería que hiciesen una cosa bine, surfear. No valí hacerlo de cualquier manera, tenían que  ser estéticos sobre la tabla. Esto llevó a que alguno de sus hijos llegase a ser top mundial en long.

Libertad, religión, sexo y una vida alternativa de judío errante que te harán plantearte tu forma de vida, que te dará ganas de salir a hacer kilómetros, coger olas y vivir un sueño. Ojo, que cada uno tiene su sueño. Yo no tendría siete hijos, ni recorrería los peores hospitales de Hawai, para poder pagarles el desayuno, pero la vida de nomad camper digital siempre me rondó en la mollera.

Quién sabe, la vida da muchas vueltas y los sueños evolucionan. Pero la esencia permanece y sólo hay que esperar al momento adecuado.

Espero no haber hecho demasiado spoiler y haberte animado a ver la película.

Diego Santos

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