Aunque se oficializó hace un par de días, salen cada día más artículos sobre lo que era ya un secreto a voces: el Comité Olímpico Internacional incluye al surf como deporte de pleno derecho en los JJOO de Tokyo 2020.

Hace un par de meses, tuve la oportunidad de dar una charla sobre este tema en el seno del Madrid Surf Film Festival. Durante mucho tiempo se especuló, y yo mismo creí que el surf olímpico iba a ser realizado en piscinas de olas. Sin embargo, las declaraciones oficiales aseguran que será el océano el escenario que acoja la competición durante los juegos de Tokyo2020.

Aunque cada uno puede tener razones diferentes para elogiar o discrepar sobre la inclusión del surf en los JJOO. Los detractores ven una traición al espíritu original del surf, pero ¿acaso otros deportes no pasaron por procesos similares? ¿Ya nadie recuerda que el fútbol era un deporte que enfrentaba a pueblos enteros y con unas normas que rozaban lo salvaje, y hoy los partidos, además de una normativa clara, se celebran en estadios deportivos llenos de decenas de miles de espectadores? 

Los que celebran este hito deportivo para el surf está felices porque podrán disfrutar de su práctica favorita en el mayor evento deportivo del planeta ¿serán los mismos que se quejen luego critiquen si cambia el sistema de mangas o de puntuación?. Esperemos que no.

Sin querer posicionarme en ninguno de los dos extremo, lo que si veo claro que la decisión de que la competición durante los JJOO de Tokyo se celebre en la playa es un movimiento magistral por parte de la ISA, y así contener, al menos por el momento, a lo que serían las críticas más duras sobre la total mercantilización del surf.

Para mí, la gran diferencia del surf con otros deportes es que profesionales y amateurs comparten escenario de entrenamiento y disfrute, y por eso parece existir todavía cierta unión entre ambas tipologías de surfistas. Sin embargo, el mundo profesional hace tiempo que tomó una dirección diferente a la del surf libre.

El surf de competición está a la vanguardia de tecnología, muchos surfistas son productos de márketing y las competiciones del circuito mundial son la excusa para crear macroeventos de ocio en diferentes puntos del planeta.

El olimpismo es sólo un paso más en esta fractura, aunque el gran paso serán las piscinas de olas artificiales. En dos generaciones y nadie recordará ya a los viejos románticos que rosmaban contra el surf olímpico y que se oponían a las piscinas de olas, como nadie recuerda ya a aquellos que boicoteaban las competiciones en Hawai. El romanticismo del surf será un vago recuerdo del pasado del que hablaremos a nuestros nietos, como cuando algún abuelo nos cuenta que en sus tiempos los futbolistas no eran mercenarios.

Pero, seamos francos. Cuando tengamos unas piscinas que generen olas perfectas durante 24 horas al día en todos los rincones de la tierra y a un precio asequible ¿habrá viejos románticos que esperen a que cuadre la marea y los fondos? ¿Iremos todos a las condiciones perfectas?

Volviendo al olimpismo, ¿qué significará para el surf ser olímpico si finalmente se celebra en el océano? A priori, institucionalización organizativa y algo más de marketing, pero seamos realistas, al surf lo conoce ya todo el mundo.  A día de hoy el surf ya ha llegado a las pantallas de todos los ordenadores del mundo, lo que hace falta ahora es darle accesibilidad a las olas a aquellos potenciales consumidores de surf que viven lejos del océano. Y eso no creo que lo dé el olimpismo, por eso se me hace difícil no vincular Juegos Olímpicos, con piscinas de olas. Sería el mejor escenario para promocionar estas complejas infraestructuras. Aunque la paciencia es virtud y en 2024 habrá otros Juegos.

Si soy sincero, no acabo de ver claro que garanticen que el surf se celebrará en el océano, así sin más. Desde luego veo difícil que después de tanto luchar por conseguir ser parte de los Juegos, dejen en manos del destino que esta participación pueda ser un fracaso.

Si mi hicieran apostar, diría que cuándo hablan de garantizar el surf olímpico en el océano, en realidad hay truco y que si no hay buenas condiciones naturales, la competición será en olas generadas de manera artificial en el océano. Es decir, que es muy posible que nos sorprendan con la implantación de un arrecife artificial en la bahía de la capital nipona.

Espero de corazón que el surf olímpico se celebre en el mar, con condiciones naturales ofrecidas por Neptuno en honor a todos los surfistas del mundo y en especial a los surfistas japoneses que tanto han sufrido con la catrástofe de Fukushima. Y como se dice por mi pueblo, y al que no le guste, que no mire.

Diego Santos

Pd: Comenta que te parece que el surf sea deporte olimpico y entra en el sorteo de una camiseta The Surfeiros Piratas

5 thoughts

  1. Diego, estoy completamente de acuerdo, en la vida lo importante no es vencer, sino luchar bien, y en general de eso se trata la esencia del deporte en general. Y si la gente del surf se vuelca, probablemente consigan que se celebre en el mar.

  2. Btardes,
    Opino que es muy buena noticia que el surf sea un deporte de competición olímpica de pleno derecho. Creo que el romanticismo del surf libre no es incompatible con que el surf se convierta en deporte olímpico. Al contrario, creo que al surf como deporte le ha llegado su ola ( si es el caso de que el surf estuviese esperando a esa ola que nunca llega). Hay varias razones a mi parecer. Una que el surf adquiere un status diferente, hasta con cierta clase, ya que las Olimpiadas son las Olimpiadas. Segundo, porque gente como yo podríamos disfrutar del surf desde otra perspectiva que no fuese solo yendo a la playa y practicándolo. Y tercero, porque considero que se le puede dar más visibilidad en si mismo.
    Seguramente que ahora quede lo peor… Montar todo el “tinglao” para que se ponga en marcha en el 2020!!!

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