Estimados directivos Turgalicia, no sé si habrá llegado ya a sus oídos que la comunidad surfera gallega está montando un gran revuelo en las redes sociales solicitando una rectificación en una reciente guía de surf que han publicado.

(pulsa para descargar la guía)

Bajo el lema “Rectificad”, la idea que se trata de trasmitir en esta reivindicación es que los responsables de decidir el contenido de esta guía han incluido algunas playas que, en opinión de aquellos que más tiempo pasan en la playa, no deberían estar.

Señores de Turgalicia, quizás ustedes se pregunten ¿porqué no deben promocionarse ciertas playas en una guía si son patrimonio de todos? pues por varias razones. La primera es que las playas están cada vez más llenas de gente que quiere surfear, y no, no hay olas para todos. El surf no es el fútbol sala que uno va a un pabellón y si está ocupado busca otro. Las olas a veces están, otras no. A veces son buenas, otras no. Lo que sí ocurre casi siempre es que hay demasiada gente. Masificación, le llaman.

Efectivamente, si hay mucha gente en una playa, se puede ir a otra, pero lamentablemente el surf no es como el baloncesto que con una pelota y una canasta ya puedes jugar a encestar en cualquier sitio, aunque les pueda sonar raro, no cualquier ola es surfeable. Esto nos lleva a la segunda razón por la que no deben promocionarse todas las playas, ya que este patrimonio intangible que son las olas, o más bien, el conocimiento de las condiciones de cuando habrá buenas olas en determinadas playas es fruto de muchas horas invertidas en i+d (generalmente muchos kilómetros y mucha espera). Una ardua labor de investigación sobre orientaciones, direcciones del mar, de los vientos, fondos con el objetivo de encontrar una ola de calidad que no esté abarrotada. Cuando las encuentran, se conocen como “secrets” por estar fuera del conocimiento más generalizado y por tanto, frecuentada por menos gente. Con el tiempo los secretos se desvanecen y todo el mundo las conoce, se hacen campeonatos y se masifican, con el correspondiente malestar de aquellos que disfrutaron de una ola no masificada.

Evitar esta masificación en algunas playas menos conocidas (todavía) es la principal razón por la que muchos surfistas gallegos piden que se quiten algunas olas de esta guía. No son unos locos reaccionarios antisistema que se quejan por todo, no, son personas sensatas con un amor a sus olas que quieren protegerlas del lado más salvaje del turismo. ¿Recordamos la definición de sostenibilidad?

Siendo sinceros, bastante han (¿hemos?) aguantado ya. Han visto a la administración pública invertir grandes cantidades de dinero en promocionar el surf en Galicia a través Pantin Classic (a mi juicio y desconociendo el ROI creo que puede ser una buena estrategia), y en aquellos esperpénticos campeonatos que pretendían situar A Lanzada en la “élite mundial” con el Rías Baixas Pro.

Sin embargo, no han visto ningún intento serio de invertir euros en mejorar ninguno de los muchos problemas que tienen los surfistas y su industria en la comunidad. Quizás no se hayan parado a pensar que los surfistas son personas y agradecen que haya agua en las duchas durante todo el año. Tampoco está de más pensar que en algunas playas molestan las boyas en verano y que en otras se hace imposible la convivencia entre bañistas y surfistas. ¿Tan difícil es regular las playas conflictivas en los días más concurridos del verano?

Si ya buscamos la excelencia turística, la calidad y esas palabras que suenan tan bonito y que tanto os gusta utilizar tampoco estaría de más que los negocios que se dedican a la explotación del surf como producto deportivo y/o turístico estén regulados, al menos mínimamente (creo que tanto en los surfcamps como con las escuelas hay varios aspectos que se puede mejorar). Pero antes de alcanzar la excelencia deberíamos empezar garantizar ciertos mínimos. Llámenme loco, pero creo que la existencia de una normativa estandarizada, ya no digo nacional, pero al menos autonómica, es un básico. Para quien no lo sepa, a día de hoy, cada capitanía marítima (responsable provincial) establece la normativa que “buenamente” le parece, con unas tasas de explotación completamente arbitrarias, como sucede en A Coruña, que no hacen más que ayudar a generar más conflicto.

Llevamos muchos años dando palos de ciego para promocionar el surf, aunque no quiero atribuir a la maldad lo que se puede explicar con la estupidez. Lamentablemente con esta guía han conseguido herir sensibilidades, y han logrado dar un paso más hacia la temida turismofobia. Ustedes que son gente inteligente y pueden comprender que en el fondo la comunidad surfera no piden más que sostenibilidad para sus playas y sus olas.

Por favor, directivos de Turgalicia, rectifiquen su guía y recuerden que el mayor atractivo turístico de nuestra comunidad es la cordialidad de nuestras gentes. Para los turistas, playas limpias y accesibles, pulpiño y cerveza fría. Ya las olas, que las busquen, que habelas hailas.

Diego Santos

11 thoughts

  1. Las playas deberían de ser del que las cuida, del que las respeta, las limpia y ayuda a su conservación. No del que más tiempo lleva yendo a ellas.

    Veo asombrado como todo el mundo se echa las manos a la cabeza porque venga “gente de fuera” a sus olas. En muchos casos, los perfiles sociales de esa gente incluyen días de olas disfrutando en países tercermundistas. No es la definición misma de la hipocresía?

    Como surfista que empezó tarde y que no conocía a nadie previamente en el mundillo os digo: es un mundo muy cruel. Es como si entrases a un colegio en el que nadie te quiere como amigo, porque no eres el hermano pequeño de nadie, ni el hijo, ni llevas desde primero en el cole.

    La pataleta por las olas me parece exagerada y en muchos casos hipócrita. Yo, como “local” de galicia me alegro que a los “locales” de segunda se les “regale” cierta información sobre la que en muchos casos se nos llega hasta a mentir.

    No veo esa misma gente enfadarse así por el canon de costas, que acaba con las escuelas pequeñas (menos nuevos surfistas, así que mejor, no?). Ni por la suciedad de nuestras playas en invierno (porque la suciedad está ahí, sólo que no la recogen los dispositivos cuando no hay turismo). No veo ni a un 2% de la gente que se mete al agua recoger algo de la basura que la puebla…

    Hace falta un cambio de actitud muy grande en este deporte, más compañerismo con los nuevos, los que descrubren esta aficción que se ven ninguneados en muchas ocasiones por gente más o menos posesiva con lo que ni es de ellos ni se empeñan en cuidar más que de que lo conozcan los demás.

    1. Muy buenas tardes Lucas,

      Ante todo muchas gracias por comentar. Quiero decirte que estoy de acuerdo en algunas de las cosas que comentas y en otras no tanto.

      Las playas son un bien público y gratuito en España (en otros países no es así) y quién debería cuidarlas a veces no lo hace. En Galicia hemos visto como algunos archipiélagos que se convierten en parque natural y el volumen de visitantes en según que épocas del año son insultantes. El problema no es que haya turistas, es como se comportan con el medio y con la población local (en muchas ocasiones no respetan a nada ni a nadie). Si nos metemos en el caso del surfista, esta es una subcultura con unos patrones muy marcados. Podemos discrepar sobre si son hipócritas o no, pero el localismo nace ante la masificación y la mala educación de la gente. Recurriendo al ejemplo que puse del fútbol sala, cuando era niño iba a las pistas de debajo de mi casa solo y si había gente jugando preguntaba si se podía jugar. Si tenía suerte me ponían en un equipo, sino tocaba jugar contra la pared. Si por el contrario queríamos montar una pachanga los amigos de clase, sabíamos que en ciertos sitios habría gente y para estar tranquilos deberíamos elegir bien el sitio y probablemente la hora. He aprendido en el fútbol callejero que los mayores mandan, esto no lo he visto trasladado a la playa (quizás la sociedad ha cambiado), pero si hay un grupo de “locales” disfrutando de olas en su playa no me parece normal que vengan grupos de “turistas” a colapsar el pico. Casi en ningún lugar del mundo hay problemas con los locales si madrugas, saludas y esperas paciente a que te dejen coger una ola. Esto lo digo para tratar de unir con la “hipocresía” de “gente de fuera”en países tercermundistas, la clave la veo en el comportamiento y la actitud. Además que cuando se viaja, gran parte del atractivo es descubrir olas y siendo sinceros pocas guías en el mundo son tan detalladas como la que han publicado en turgalicia.Siendo un organismo público de promoción (con nuestro dinero) hay que exigirle mucho más que a chiquillos que ponen fotos en redes sociales o vídeos a youtube.

      El surf puede ser muy cruel según el enfoque que se le dé. Si buscas una conexión contigo mismo y con la naturaleza puede darte alegrías tremendas, te puede llevar a lugares que nunca habrías soñado y a tener una sensación interna de estar casi tocando el cielo (y lo digo yo que soy corchero y de los malos), otro caso es la pertenencia a una comunidad que tiene unas normas sociales muy marcadas (si lees en inglés te puedo pasar un artículo de un surfer americano que cuenta como era la realidad de un nuevo surfer en la California de los años 70 y podrás comprobar que salvando las distancias poco ha cambiado) y que hacen que no sea fácil ser aceptado.

      Como decía el problema que yo veo no está en regalar la información, si fuese propia, pero el acervo de conocimiento surfero surge de una larga tradición, del boca a boca y de invertir horas viendo el mar (ahora con internet se ha vuelto un poco más sencillo) sino en el porqué se regala y quién lo regala. Si se hace en aras del turismo creo que es un error garrafal porque los propios organismos de promoción se quejarán de la masificación o del localismo que ellos ayudan a generar aunque sus “objetivos” deban ser el turismo sostenible, desestacionalizar la demanda y generar riqueza para un territorio. De ahí que como tu también indicas vea prioritario desarrollar infraestructuras en las playas (ya no te digo pequeños centros para estirar o esperar cuando llueve que en Galicia son muchos días, hablamos de agua en las duchas o salvavidas en los postes).

      Yo tal y como he dicho previamente en otro articulo, creo que la existencia de un canon es lógica (empresas generando beneficios de un bien público como es la playa y el mar) ahora bien, tiene que tener criterio y homogeneidad. Y no creo que este canon perjudique a una empresa seria que quiera dar clases de surf.

      Es cierto que el tema de la suciedad es vergonzoso, lo que hace más importante la labor de ONGs como Coge3 o Surf&Clean a las que todos los amantes de las playas deberíamos pertenecer.

      Y si, la clave es la actitud, el respeto mutuo y sobretodo seamos surfistas libres, escuelas o patronatos de turismo, necesitamos de buenas dosis de sentido común.

      Gracias por mostrar tu opinión, ya que creo que la evolución de la sociedad se hace únicamente a través de las críticas con cosnturccuón como la tuya!

      Será un placer que vuelvas por el blog!

      Diego

  2. La sostenibilidad de olas y playas no se consigue con mantenerlas secretas, ni subiendo fotos sin ubicación en la tierriña pero si salimos al extranjero, jactándose de la ubicación donde se está.
    La naturaleza es para todos aquellos que quieran disfrutarla y compartirla, sobre todo esto último, compartir.

    1. Bueno, la sostenibilidad como concepto puede ser social, ambiental, ecológica… y si es cierto que deberíamos ser más tolerantes y compartir… pero hay personas que se han pasado media vida en encontrar olas, las cuales comparten si respetas, pero entiendo que puedan estar indignados si con que con dinero público se ayuda a masificar sus picos… el localismo es tan viejo como el surf… y va a estar ahí mientras no haya una piscina de olas en cada esquina… se combate con educación y respeto. Y la administración (generalemnte9 no ha tenido ni lo uno ni lo otro prácticamente en ningún lugar del mundo…

  3. El surftrip es un pilar clave en nuestra subcultura, un viaje que debería involucrar a las gentes que lo custodian, sean locales o simples mortales. Las olas son de todos pero hay que currarselo para ser bienvenido en las comunidades de surf, y eso nos implica a todos, no solo con el sistema de prioridades sino desde nuestro codigo moral. Me gusta ver como se esta moviendo esto en redes sociales pero no puede acabar cayendo todo en saco roto, como siempre pasa. La administración promotora debería hacer proyectos integrando el beneficio de surfistas, organizaciones y PIMES, y eso implica desarrollar sus directrices en función de lo que estos (nosotros) creemos necesario para la convivencia. Esto se llama desarrollo local y ecoturismo, pero parece mentira que en una comunidad tan virgen y con una cultura tan rica, nuestra administración y organizaciones “surferas” con un ánimo de lucro mayor que su respeto por el surf, estén llevándose esta farsa a la mayor feria de turismo. Recupero lo del código moral, ya que una vez presentado y vendido en FITUR poco podemos hacer ya contra la viralización de spots, pero si podemos hacernos oír y asentar unas bases en las que el localismo funcione. No se trata de gritar, echar o llegar a las manos con tal de ser el amo y todopoderoso de las olas, sino ser los primeros en dar ejemplo y enriquecer una comunidad fuerte y con voz. Con esa voz fijo que lograremos hacer que rectifiquen!!

    1. Estimado Salva,

      Muchísimas gracias por tu interesantísimo comentario, no puedo estar más de acuerdo en lo que comentas, ya no sólo en la importancia de los viajes en la subcultura surf, sino en lo que dices de los proyectos de promoción. Lamentablemente es muy habitual en estos organismos el cortoplacismo, circunstancia que normalmente es inversamente proporcional al trabajo bien hecho. El impacto social debería ser una variable muy importante e investigada a conciencia en el ámbito turístico. Crecer en turismo es muy fácil (la coyuntura es muy favorable) lo que es complicado es generar turismo de calidad y para hacerlo, especialmente en un nicho tan especial como el surf, deberían haber tenido en cuenta la opinión del sector como conjunto. Como indicas estamos ante una oportunidad de oro de demostrar madurez (e inteligencia emocional) como colectivo, que en mi opinión el primer paso es que rectifiquen pero también que de una vez por todas hagan más esfuerzos por el surfing de galicia que promocionarlo en FITUR (o tokio como pasó hace varios años).

      Un abrazo enorme!

      Diego

    1. Justo, tengo el libro de Ángel Lobo y no sabía que habían publicado artículos (por otra parte tan interesantes) en la página de la federación.

      Muchas gracias por el aporte.

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